martes, 28 de febrero de 2017

La vecina mamá

Vivo en un piso de estudiantes y en mi bloque, aunque casi todo está ocupado por estudiantes, también hay alguna familia y alguna mamá, como es el caso de la vecina de enfrente.

La vecina de enfrente, a la que llamaremos V a partir de ahora, al parecer, es una madre soltera a cargo de un adolescente A, de unos 15/16 años y de una niña N de unos 9 o 10. 

Por lo que se refiere a A, es estudiante -aunque no de los "buenos" y "normativos"-, pasa un poco de los estudios y coquetea con algunos estupefacientes como la marihuana o similares. Cuando no está su madre en casa -y tampoco N a la que supongo que dejará con su papá-, éste realiza sus particulares fiestas incómodas por el ruido de la música, por las confusiones al tocar la puerta de sus asistentes y por el aroma que se desprende y traspasa mis ventanas.

N parece una niña muy unida a su mamá. Da gusto escucharlas despertarse con energía y alegría. N tiene la costumbre de llamar a su mamá cada día cuando se despierta con palabras tiernas como "¡mamiiiii!". Ya sabemos pues, que V estará preparando el almuerzo para la escuela, el desayuno de ambas -y no sabemos si el de A que parece muy autónomo- y cuestiones varias como la ropa, la lista de la compra... Luego, lleva a N a la escuela y vuelve.

A su vuelta, V se pone música. Debemos presuponer que para limpiar, pues la casa no se limpia sola y no parece que económicamente tengan tanta libertad como para contratar a alguien que limpie. N debe ser algo resposable en cuanto a la limpieza, pero no se hace cargo de ella ni por asomo. Y de A, diría que mejor ni hablar.

Tras un rato de música, V se va, suponemos que a comprar. Vuelve cargada con las bolsas de la compra y prepara la comida, tiende ropa... y se va a por N, quien seguro la está esperando en la puerta de la escuela muy contenta. Comen juntas y luego N vuelve a ir a la escuela, a la que lógicamente la lleva V. De A hay poco rastro, pero seguro que se sienta a comer lo que su madre ha preparado y se retira a su habitación. Solo se escuchan quejas de éste hacia su madre, por lo que no creo que su aportación al hogar sea mucho más que su presencia.

Y con esto voy a terminar, porque creo que se ven claros los roles que hay.

V está sola al cargo de A y N, la relación con A -como suele ser con los adolecentes hoy en día-  es difícil, y con N lo da todo para darle lo mejor y que no sufra la falta de un padre u otra madre que esté con ella allí. 

A, con los 15/16 años que tiene podría hacerse cargo de muchas cosas, y más cuando no quiere sacar provecho de los estudios. ¿Corresponsabilidad? Y eso que no hemos hablado de la actividad la boral que desarrolla V.

domingo, 26 de febrero de 2017

Mama

Os voy a presentar a mi madre. 
Se trata de una mujer de cuarenta y tantos, casi rozando los 50, que lleva viviendo aventuras de todo tipo desde, aproximadamente los 16, cuando se casó por primera vez.

Sin tapujos diría que ha sido una mujer que no ha tenido suerte en el amor, ha sufrido demasiado. Estoy convencido que también ha disfrutado en otros aspectos de la vida.

Pero este disfrutar creo que, en gran medida, le está llegando ahora, momento en el que parece haber encontrado una naranja entera que quiere compartir frutero con ella.

A día de hoy, considero que mi madre es un ejemplo de lucha diaria -hay mucha gente luchando contra mayores y peores dificultades, seguro-, pero ella bien sabe lo que ha sufrido. Yo solo sé una pequeña parte después de ver todo lo que ha hecho por mí para impulsarme. 
También me parece una persona espabilada, que ha sabido hacer de una piedra dura y tosca arenilla suave que se escurre entre los dedos y te hace sentir un dulce cosquilleo. En algunos casos, supongo que como nos pasa a todas y todos, esta habilidad ha resultado desfavorable o cruel para algunas personas, negativas para sus vidas, pero siempre ha intentado hacer lo mejor para todas las personas.
Por último, destacaría de mi madre su permisividad, su comprensión. Si bien, con los años se está volviendo más testaruda, incluso pasa un poco más de todo, pero siempre ha estado abierta al diálogo y a ofrecer nuevas oportunidades -aunque tenga muy mal pronto-. Por lo menos conmigo sí que ha sido así, que de trastadas he hecho muy grandes.

Ahora, que ya soy prácticamente independiente -y espero que mi hermana no tarde en serlo- espero que mi madre disfrute mucho de sus tardes interminables de lectura, de sus cigarritos y cafés tranquilos con su pareja y que siga formándose en todo lo que le gusta mientras le llega una oportunidad laboral acorde a sus habilidades.

Acciones memorables es difícil recalcar solamente una, pero le doy las gracias por ser fuerte y luchar con y por mi hermana y por mí cuando estaba sola, trabajando más de 12 horas diarias y nunca nos faltó de nada. Y no solo nada material, tampoco un abrazo dado a tiempo, una sonrisa dedicada y un tirón de orejas cuando era necesario. Esto último solía ir acompañado -después del tirón- de una reflexión.

Puedo compartir con vosotras y vosotros que mi madre es como una "más mejor buena amiga".