El lenguaje, en el que el masculino genérico está quedando muy poco a poco de lado, está cambiando. Aun así, creo que estamos muy lejos de la equidad lingüística y de olvidarnos de argumentos basados en la economía del lenguaje.
Algunos de los cambios que podemos observar en el lenguaje, y que personalmente pongo en práctica, es utilizar el femenino si predomina la figura femenina en el grupo al que se referencia.
También está la posibilidad -olvidando economías- de utilizar el dualismo, por lo que se hace referencia a femenino y masculino como, por ejemplo, los estudiantes y las estudiantes.
Por último, otra práctica que intento llevar a cabo es la de utilizar palabras que incluyan ambos géneros. Por ejemplo: (Los/las) Estudiantes del centro público... - (Los profesores y profesoras)= El cuerpo/equipo docente.
La posibilidad de escribir de una manera no discriminadora no está al alcance de todas las personas, pues muchas aún ignoran este tipo de discriminación y les supone un esfuerzo cognitivo tener conciencia para llevar a cabo prácticas de equidad en sus discursos escritos y orales.
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