martes, 14 de marzo de 2017

El lenguaje no es impune

Tras la lectura de dos artículos (quién es Mary Beard-las palabras hieren) relacionados con las reacciones que produjo Mary Beard tras la ponencia Oh do shut up dear!, éstas son algunas de las reflexiones que compartimos:

  • ¿A qué aspecto de su persona se dirigen (físico, inteligencia, manera de comportarse)?
Claramente se refieren a la apariencia física y al estereotipo de comportamiento.
  • ¿Cómo se insulta a aquel niño a quien se considera diferente, sencillamente porque no actúa, no viste, no juega, como la mayoría? Y ¿a una niña?
A los niños se les insulta con adjetivos descalificativos que tienden a formar parte de los estereotipos femeninos. Por tanto, las niñas son insultadas, generalmente, con los adjetivos propios de su sexualidad -en correspondencia con el género-. En caso de no formar parte del género femenino, se les insulta con adjetivos referidos al estereotipo de masculinidad hegemónica.
Los insultos a las mujeres atacan, generalmente, aquello físico y el comportamiento, ya que se da por entendido que son inferiores cognitivamente que los hombres.
En cambio, a los hombres que no cumplen con la masculinidad hegemónica se les ataca sobre la manera de comportarse. Aquellos que sí cumplen con la masculindad hegemónica pueden ser atacados por su inteligencia.
  • ¿Cómo crees que afecta a uno o a otra el contenido de esos insultos?
En la mayoría de casos termina provocando la inhibición forzosa de algunas actuaciones o actitudes, lo que puede desencadenar una represión interna, la duda personal y un sentimiento de inferioridad. Cuando somos pequeños y pequeñas, la necesidad de formar parte de un colectivo y estar inmerso activamente en él llega a provocarnos dolor y nos obliga a cumplir con los patrones sociales establecidos para no quedar fuera de la norma.

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