domingo, 26 de marzo de 2017

La mamá futbolista el papá peluquero

Érase una vez un niño y una niña, hermano y hermana, que empezaron la escuela a la edad de 6 años.
Acorde a su edad, iban a primero de Primaria y, una de las primeras actividades que tenían que realizar como presentación, era contar quiénes eran y a qué se dedicaban sus papás y mamás.

En la clase había solo 12 estudiantes, ya que era un pueblo pequeño perdido entre las montañas de la Vall d'Albaida, una comarca de València.

Casi todos los papás se dedicaban al mundo textil, bien como transportistas o bien en algunas máquinas de las distintas fábricas.
En cambio, las mamás solían dedicarse a las tareas del hogar y al cuidado de las personas mayores de la familia.

En cambio, cuando les tocó a la niña y al niño, los compañeros y compañeras se impresionaron, pues no era habitual lo que habían contado.

La niña se refirió a su madre como una mujer fuerte y valiente, pues era la portera de un equipo de fútbol profesional.
El niño se refirió a su padre como un hombre dulce, detallista y coqueto, pues tenía un salón de belleza en una ciudad cercana.

Tras la descripción de todos y todas, el maestro organizó una secuencia didáctica que trataba sobre los puestos de trabajo. Explicaba en qué consistían y quiénes ocupaban esos espacios. Tras la explicación, dedicaron unas sesiones a realizar un role-playing en el que elegirían y representarían el que más les gustase y el que menos.

A lo largo de las sesiones, los más escogidos por gusto por los chicos eran aquellos que generalmente son realizados por hombres, que requieren fuerza física y una supuesta valentía.
Por parte de las chicas, los más escogidos tenían que ver con el cuidado de niños y niñas.

En el lado opuesto, los que menos gustaban a los chicos eran aquellos que hacían referencia al cuidado de personas y del hogar y a las chicas aquellos referidos a trabajar como transportistas y obreras.
Desconocìan estos trabajos, pero los expresaban con una apariencia triste.

Tras analizar las elecciones, el maestro decidió contar con algunos padres y algunas madres para que fueran a clase a contar en qué consistía su trabajo y cómo eran en sus vidas.

Acudieron un padre transportista y el padre peluquero, así como una madre que cuidaba personas mayores en una residencia y la madre futbolista.

Contaron qué les llevó a trabajar en aquello a lo que trabajaban.
-Soy transportista porque siempre iba con mi padre en el camión.
-Soy futbolista porque desde pequeña he jugado al fútbol y ahora más que nunca el fútbol ha abierto las puertas a las mujeres.
-Soy cuidadora de personas adultas porque me encanta compartir con ellas momentos de alegría y felicidad.
-Soy peluquero porque me encanta el arte creativo, ver a la gente ir guapa y contenta por verse y sentirse guapa,

Cuando contaban cómo eran en sus vidas, dijeron al unísono que les encataba ver a sus hijos e hijas felices, que eran felices con ellos y ellas. Además, se propusieron trabajar un día en alguno de los trabajos de otro papá y otra mamá y que lo grabarían para mostrarlo en clase.

Pasado un tiempo y tras haber intercambiado trabajos, volvieron a clase y explicaron cómo les había ido.
El papá transportista dijo: -He estado cuidando personas mayores y me lo he pasado muy bien. He aprendido mucho de su experiencia y me han dicho que he sido muy agradable y cuidadoso.
La mamá cuidadora dijo: -Estuve en un entrenamiento de fútbol profesional. La verdad es que no se me daba nada mal, pero las jugadoras eran muy buenas y me marcaban muchos goles. Además, hay que tener mucha calidad para ser portera.
El papá peluquero dijo: -Hice muchos viajes con el camión, conocí pueblos que no conocía. Conducir un camión no es nada fácil, son muy grandes. Pero fue divertido.
La mamá futbolista dijo: -No me atreví a cortarle el pelo a mucha gente, pues tenían un pelo precioso, pero sí que maquillé a algunas señoras y estilicé a algunos señores y quedaron muy guapas y guapos.

Tras haber contado las experiencias y haberlas visto en vídeo, el maestro propuso una nueva actividad para representar los distintos trabajos.
La sorpresa fue mayúscula durante el desarrollo, pues las chicas hacían con naturalidad de transportistas o futbolistas y los chicos de peluqueros o cuidadores. Es más, durante algunos días que llovía, jugaron a cuidadores y estilistas intercambiando chaquetas, compartiendo almuerzos. Y para final de curso, jugaron un partido de fútbol mixto organizado por ellos y ellas en el que todos y todas corrieron y disfrutaron mucho.

Lo más bonito del partido fue ver cómo dos niñas fueron las porteras e hicieron que el partido quedara 0-0, realizando estupendas y valientes paradas.

Y colorín colorado, este cuento espero que os haya gustado.

2 comentarios:

  1. Me gustó mucho la historia; los roles que se desarrollan rompen esquemas tradicionales.
    Felicitaciones

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